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Las tuberías que nos unen. Internet a Alta Velocidad

Las tuberías que nos unen. Internet a Alta Velocidad

No serás tan rápido como él, pero sentirás la velocidad

Internet todavía es una tecnología muy joven, pero se ha convertido rápidamente en algo esencial en nuestra vida diaria, tanto en casa como en el trabajo. Lo sorprendente es que hemos dejado de pensar en Internet como una tecnología física. La explosión de las redes Wi-Fi nos ha animado a pensar que las conexiones son parecidas al aire o la atmósfera. No nos imaginamos que son una masa de cables y fibras de vidrio metidos en tuberías que nos conectan a todos.Mientras el periodista estadounidense Andrew Blum trabajaba en su portátil un día en Brooklyn observó que su conexión a Internet había dejado de funcionar de repente. Las tranquilizadoras luces del router se habían vuelto rojas y se había quedado aislado del mundo on-line. Se sintió perdido. Llamó a su compañía telefónica y concertó una visita con un ingeniero. Mientras esperaba, decidió hacer algo que no había intentado antes: seguir el trayecto del cable que conectaba el router con el mundo exterior. Atravesaba el techo, bajaba por la pared exterior y llegaba hasta un poste en la calle. Pero a mitad de camino entre la casa y el poste encontró la causa del problema: un cable de cobre medio masticado. Una ardilla había dejado a Blum sin Google, Wikipedia, Skype, todas sus fuentes de investigación, el correo electrónico, su cuenta de Netflix… todo aquello de lo que dependía para hacer que su vida en el siglo XXI fuera viable.

Blum se dio cuenta de repente de que Internet no era en absoluto algo etéreo, sino algo muy real: una red global de tuberías que transportan esos cables y fibras, a través de los cuales impulsos de luz transportan información entre los miles de millones de dispositivos que se utilizan para que Internet funcione.
Así, emprendió la aventura de buscar la red Internet real, la infraestructura que todos dábamos por hecha, y describirla de forma detallada y entretenida. Descubrió que Internet tiene “una cantidad infinita de bordes, pero una cantidad sorprendentemente pequeña de centros”, y que los correos electrónicos o páginas web no salen del aire, sino que provienen de (y se dirigen a) lugares muy reales y utilizan tuberías de verdad, algunas de ellas enterradas bajo tierra, otras en las profundidades del océano y otras colgantes de postes como el de fuera de su casa.
“Tubes: Behind the Scenes at the Internet” es un análisis fascinante de un mundo que Colt conoce a la perfección. La dificultad de colocar cables bajo las concurridas calles urbanas o a través de vastas extensiones de prados vacíos se describe con humor y con el suficiente detalle técnico para comprender cómo funciona. Blum también describe cómo están surgiendo nodos de enormes Data Centres en lugares solitarios para atender al volumen cada vez mayor de tráfico de Internet que viaja por todas esas tuberías.
En un momento en que Colt está ampliando su infraestructura de red (consulte nuestro otro artículo), el libro de Blum es un oportuno recordatorio de la gran importancia los cables reales; sin ellos, Internet no existiría.

“Tubes: Behind the Scenes at the Internet”, de Andrew Blum, está publicado en el Reino Unido por Penguin Viking Books.

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